Ford Mustang Shelby GT500

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Con su gigantesco V8, alimentado por aire fresco a través de un compresor, este Shelby GT500 es nada menos que el Mustang de carretera más potente de la historia. ¡Una catapulta de más de 750 CV! Si el nombre Mustang por sí solo evoca embriagadores paseos salvajes, cuando lo asocias con la mítica etiqueta Shelby, el ritmo del viaje se acelera instantáneamente. Cuando la gasolina sin plomo fluye por tus venas, descubrir el Mustang Shelby GT500, la versión superior del mítico deportivo americano directamente virilizado por Ford Performance, sólo puede ponerte una sonrisa en la cara.

Bajo el capó de la Bestia, encontramos una sólida evolución del V8 instalado bajo el capó del Shelby GT350. Alimentado con aire fresco por un voluminoso compresor Roots, el V8 de aluminio de 5,2 litros montado a mano (que una placa firmada nos recuerda con orgullo cuando levantamos el capó) desarrolla aquí 760 CV a 7.300 rpm y un impresionante par motor de 847 Nm a 5.000 rpm. Suficiente para que el coche pueda reclamar el prestigioso título de “el Mustang de carretera más potente de la historia”.

Pero lo que distingue a esta nueva generación de GT500 es la desaparición de la “vieja” palanca de cambios manual, indica el concesionario Crestanevada Sant Boi de Llobregat. Para transmitir la potencia de su V8 a las patas traseras de su Mustang, Ford Performance ha optado por una flamante caja de cambios de doble embrague suministrada por Tremec… ¡y desarrollada en Bélgica! Tiene 7 marchas y casi otros tantos modos seleccionables para darle muchas caras. Desde el más suave, para uso en carretera, hasta el más explosivo, que le permite pasar de una marcha a otra en menos de 100 milisegundos para brillar en las carreras de aceleración tan populares en Estados Unidos.

Al lado del exterior bastante llamativo de este Shelby, y no hablamos sólo de su color sino también de sus numerosos apéndices aerodinámicos específicos, el interior parece más sobrio. Aparte de la desaparición del logotipo de Ford en favor de la cobra de Shelby, la presentación sigue siendo bastante similar a la de un Mustang convencional.

Pero la comparación termina ahí. Cuando das vida al V8 y lo dejas cantar libremente gracias al escape pilotado, te sientes como si estuvieras a los mandos de un semental muy especial. Esto se confirma rápidamente cuando Ford nos invita a descubrir este GT500 a través de una serie de aceleraciones de parada y arranque. Configurado en modo “Drag”, el Shelby está listo para saltar; el Launch Control no está esperando a que levantemos el pie izquierdo del pedal de freno para soltarlo.

Los frenos Brembo también son increíblemente eficaces. Los gigantescos discos de 420 mm, pinzados por seis pistones, atemperan fácilmente el ardor del GT500 al final de la pista. Pero si se utiliza el acelerador con sutileza, el placer de este “caballo salvaje” en la pista es innegable. Con, como extra, unos controles perfectamente calibrados. Además de la suspensión recalibrada, este GT500 se beneficia de un sistema de dirección específico. Esto significa que el coche se siente como uno de nuestros mejores deportivos europeos.

Explosivo durante una parada-arranque, ágil en la pista (una vez que has encontrado las instrucciones…), el Mustang GT500 es también increíblemente dócil en el uso en carretera. Configurado en modo normal, el lobo se convierte en cordero. La amortiguación controlada MagneRide se convierte en un apoyo, el motor es muy suave, el escape es discreto y la caja de cambios es impresionantemente suave.

En Estados Unidos, este GT500 puede considerarse una ganga. Su precio es de sólo 72.900 dólares. Al cambio actual, serían algo más de 61.000 euros. Pero, claro, ¡no esperes disfrutar de este coche en este lado del mundo por tan poco! Y no esperes disfrutarlo del todo… Ford no importa oficialmente este Shelby GT500 en Europa. Si te apetece, tendrás que recurrir a una red de importación paralela (o ir tú mismo) para disfrutar de este Mustang superlativo.

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